Horizontes verticales

(2018)
¿Cómo fotografiar el mar infinito?.
Es en esa imposibilidad de delimitar el mundo físico,  de abarcar lo inabarcable, donde nace este intento de fotografiar el Mediterráneo. 

Leer imágenes verticales del horizonte,  en oposición a la manera convencional , que suele ser horizontal (al menos en la cultura occidental), me permite crear una narrativa alternativa, haciendo que una misma imagen pueda recorrer diferentes historias. Además anima a ver el paisaje de un modo alternativo, explorar diferentes modelos de realidad. 

El encuadre conlleva siempre supresión, la expulsión de algo. Me interesa ese aspecto del encuadre, que excluyendo toda idea de completitud o  finitud, nos pueda mostrar algo que no puede ser delimitado. La fotografía, con su lenguaje ya de por sí fragmentario, despliega ante nosotros infinitas posibilidades de lectura, y nos da idea de su capacidad de ser algo más que una mera duplicación del mundo físico.

Casi todas las imágenes del proyecto son frontales, con escasa información periférica; incluso si en el paisaje incluyo gente, busco en el encuadre el mismo equilibrio que en el resto. Fotografío a la gente a cierta distancia para fijar la atención sobre las figuras en el espacio, más que sobre un personaje concreto. Alterno estas imágenes en que el Mediterráneo es un lugar de recreo y domesticado por el hombre, con las del mar primigenio e inabordable.

El Mediterráneo puede ser un espacio imaginario y mental, más que físico. A veces los límites no son los que establecieron los cartógrafos, sino las infinitas imágenes posibles que atesoramos en la mente.